(Noticia publicada en el diario El País)

Lejos han quedado las 55 millones de toneladas que se llegaron a consumir a mediados de la década pasada, en medio de un boom inmobiliario que alimentaba la construcción de hasta 800.000 viviendas al año. En 2012 la cifra cayó hasta los 13,5 millones de toneladas, lo que sitúa este mercado a niveles de los años sesenta, por la crisis (el Gobierno calcula que el PIB se contrajo un 1,3% en 2012), que ha paralizado la construcción de viviendas y la licitación de obra pública.
Nos enfrentamos a un dato sintomático del pésimo estado de salud del mercado cementero español que, dados los niveles de consumo actuales y con caídas porcentuales tan elevadas, ve alejarse aún más su horizonte de recuperación. Y lo peor es que a fecha de hoy prevemos una caída cercana al 20% en 2013”, explica el director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza.
Desde que estalló la crisis, el sector ha perdido más de 2.000 puestos de trabajo (7.252 empleos en diciembre de 2007 a 5.167 el pasado agosto) y han cerrado fábricas como la de Holcim en Jaén y Granada o Cemex en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), además de paradas de la producción en otras factorías.
Las exportaciones tampoco sirven para compensar el hundimiento del sector. Los 13 millones de toneladas que se aportaban en 1983 fueron 5,9 millones en 2012.
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