2013/01/14

El sistema Puerta a Puerta y el consejero Esparza

(Artículo escrito por Juan del Barrio publicado en www.burlataherria.org)

Si nunca se debió llegar al consumismo derrochador de las últimas décadas por sus nefastas consecuencias ambientales y fagocitación de recursos, con la recesión económica actual mucho menos. La práctica de “usar y tirar” se ha acabado y no tanto por voluntad social sino por que la nueva realidad sobrevenida así lo exige. Esta nos obliga a replantearnos nuestra forma de producir, consumir y relacionarnos con el entorno, cuya expresión negativa más evidente son los residuos que generamos.

En reciente comparecencia parlamentaria para informar sobre la situación actual del proyecto de incineradora que contempla el Plan Integrado de Gestión de Residuos de Navarra (PIGRN) y sobre el sistema denominado “Puerta a Puerta”, el Consejero de Medio Ambiente José Javier Espaza aseguró:
 
“El PIGRN plantea la recogida generalizada del biorresiduo en toda la comunidad con el objeto de conseguir como mínimo un 50% con un máximo de un 10% de impropios”.
Lo que no dijo es cómo piensan llegar a esas cifras. Desde luego que es mejor de lo que tenemos actualmente, pero a lo que deberíamos tender es a Cero Residuos.

“Al Consejero Esparza le sorprende la incoherencia de Guipúzcoa por impulsar el sistema PaP, y de Bildu por importarlo a Navarra”.
Guipuzcoa no ha inventado el PaP ya que en Cataluña llevan tiempo haciéndolo más de 130 municipios que representan a 300.000 vecinos. Además está implantado exitosamente en Europa y otras muchas ciudades del mundo. Pamplona fue la primera ciudad del estado donde en los años 1983-84 se llevó adelante el sistema PaP con 10.000 vecinos de Ermitagaña. Aquella experiencia abortada por los políticos de turno, no provocaba ni malos olores, ni era insalubre, ni estropeaba el paisaje... El PIGRN navarro contempla el PaP como un sistema válido, por tanto no se entiende las reticencias del Consejero a este sistema de recogida.

“Que tiene que haber alguna explicación oculta para apostar por el sistema PaP”.
Este sistema es el único que garantiza el cumplir con los objetivos del PIGRN y no el 5º contenedor. No se conocen experiencias en que no sea así. Por otra parte, el conseguir un buen compost sería una magnífica solución para el campo navarro que solo contiene un 1% de materia orgánica, cuando la UE recomienda un 4%. Es por esto que nuestra comunidad es la primera de todo el estado que más fertilizantes inorgánicos consume, con el coste económico y ambiental que representa, ya que contaminan los acuíferos como ocurre especialmente en la Ribera.

“Que el PaP cambiará los hábitos sociales y que no se quiere escuchar al vecindario. También hablo de que el PaP es un sistema de control del vecindario porque se examinan las bolsas de basura”.
Al ciudadano hay que escucharlo siempre, cosa que ni UPN ni PSN hicieron cuando se les presentaron 25.000 firmas pidiendo un Referéndum sobre las obras de aparcamiento de la Plaza del Castillo. Por otra parte, resulta contradictoria su afirmación de que el sistema PaP atenta contra la intimidad y la privacidad, cuando sin nuestro consentimiento nos han llenado los espacios públicos de cámaras de video-vigilancia.

“Respecto a los costes… se dispararán con el PaP, porque es más caro que el 5º contenedor”.
En el sistema PaP la recogida selectiva es más cara, pero se abarata en el tratamiento. Esto aseguran los municipios que lo practican, además crea puestos de trabajo.

“El Consorcio de Residuos no va renunciar a la tasa única que aplica en toda la comunidad”.
Las actuales tasas de los residuos son discriminadoras y no se ajustan a “quien más residuos genera más debe pagar”. No se entiende que paguen igual las Mancomunidades. Tampoco la persona que viven sola o una familia compuesta por seis miembros. Esto no ocurre con el consumo del gas o la electricidad, por lo que es exigible en justicia el pago por generación de residuos.

“Y para que Navarra siga siendo un referente en el tratamiento de residuos…”.
Navarra no es ningún referente en el tratamiento de residuos, ya que desde que se aprobó el PIGRN en diciembre de 2010 no se ha avanzado nada en prevención, ni en reducir, reciclar y reutilizar la mayor parte de los residuos que generamos. Estos se siguen enterrando en vertederos, con los problemas ambientales que esto provoca. Del resto, se puede decir que es aceptable la recogida de papel-cartón, pero no así del vidrio. Cada botella que se recoge en nuestra comunidad se pica y funde de nuevo con un gasto de 100 gr. de petróleo, mientras si se lavaran y reutilizaran como se ha hecho toda la vida, el gasto sería de 5 grs. por botella recuperada. Tampoco está instalado el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de Envases; la única y exitosa experiencia de la máquina recuperadora de envases desapareció sin explicación alguna.

“La valorización es mejor que el enterramiento en vertederos…”.
Si se refiere a valorar los residuos incinerándolos, en este proceso queda un 5% de cenizas peligrosas y hasta un 30% de restos incinerados que habría que enterrarlos en vertederos especiales. Además, la incineración -que está al final de los objetivos del PIGRN- provoca graves daños ambientales, económicos y sociales, como son emisiones de efecto invernadero y las peligrosas emisiones que en su combustión emiten entre otros dioxinas y furanos (potencialmente cancerígenos).

Los Ayuntamientos tienen todas las competencias para gestionar sus residuos de la manera más eficiente y sostenible que crean. El coste de la recogida y el tratamiento se van a disparar debido a los crecientes costes ambientales. Esto unido a la recesión económica, hace que los Ayuntamientos y Mancomunidades busquen soluciones más racionales, donde inevitablemente está el Reducir, Reciclar y Reutilizar. Dentro de este marco se encuentra la recogida selectiva PaP que garantiza parte de estos objetivos. Todos estos cambios necesarios habrá que explicarlos al vecindario.

Un administrador de lo público no debería emplear el tema de los residuos como ariete para el enfrentamiento político visceral con el adversario. Por el contrario, su cargo le obliga a buscar las mejores soluciones, tanto económicas como sociales y ambientales. La ciudadanía queremos menos visceralidad y alternativas que sean racionales, baratas y sostenibles.

Aunque algunos políticos prefieran no verlo, los residuos son recursos y no indeseable basura.

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