Hace unas semanas el señor Félix Bariáin
(UAGN) realizó unas declaraciones acerca de la ampliación de la primera fase
del Canal de Navarra, cuyo inicio de obras está programado en 2013,
calificándola de “fundamental” en base a los argumentos de que es rentable para
el agricultor, fundamental para la sociedad navarra, y creadora de 7.000
puestos de trabajo. Estos argumentos están en línea con los utilizados por
Gobierno de Navarra en todas sus manifestaciones sobre el asunto.
No compartimos estos argumentos. En nuestra
opinión la ampliación del Canal de Navarra no cumple con los mínimos requisitos
de racionalidad económica, ambiental o social que serían exigibles a cualquier
obra pública, tal como hemos expuesto en los comentarios y alegaciones ya
presentados ante la administración.
En primer lugar, pensamos que las obras del
Canal no han sido ni serán rentables para el conjunto de agricultores y
ganaderos. El dinero público que se dedica al Canal (que en conjunto consume un
presupuesto enorme, dato que nuestros políticos procuran ocultar fraccionando
la información en sus triunfales anuncios) se quita de esas “partidas imprescindibles para
agricultores y ganaderos”, que
a pesar de ser imprescindibles son mermadas año tras año. Como ejemplos de
ayudas que desaparecen en momentos críticos para sectores importantes,
podríamos destacar la eliminación de la ayuda a las producciones ganaderas
sostenibles (más de 88.000
ha en Navarra, en un momento muy delicado por la
evolución de precios), o la no convocatoria en 2012 de ayudas para la
adecuación a la nueva normativa de bienestar animal porcino (de obligado
cumplimiento desde comienzo de 2013).







